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Mostrando las entradas etiquetadas como _Otros apuntes

Génesis

Hombre que te miras en las aguas para ver quién sos. Vox Dei En la casa donde crecí había dos bibliotecas. Una, más pequeña, estaba empotrada a la pared. Ocupaba el centro de la sala, frente al hogar a leña. Tenía libros bastante variados de ensayo o cuentos, todas ediciones de bolsillo, económicas, de tapa blanda. Unos metros más cerca del pasillo había otra biblioteca, una estantería de madera, en la que cabían libros más grandes y pesados. Algunos valiosos como la edición de Cosmos de Carl Sagan en tapa dura y con la cubierta impecable, una colección de enciclopedias Salvat, los tomos de diccionarios Vox, algunos volúmenes de editorial Folio sobre culturas antiguas.  Allí estaba también, ahora perdida entre infinitas mudanzas, una encuadernación de los fascículos de Historia de las revoluciones , que tenía en la portada un retablo de símbolos y banderas asociadas a diversos procesos revolucionarios de la historia. Signos que quedaron grabados en mi retina y que con el tiempo y l...

Telarañas

Trampa perfecta, la telaraña es a la vez tela y araña, es artefacto y artífice. La palabra es, también, única en su clase, porque no existen en español términos como *mordidalobo o *venenovívora , ni siquiera en el terreno mítico, donde podríamos tener *cantosirena o, mejor aún, *laberintoro . El lenguaje se reserva, cada tanto, el derecho de generar una palabra excepcional que sea capaz de escenificar un microcosmos.  La tejedora diseña su mandala indistinguible de ella misma, quizás consciente de que está representando el macrocosmos como una continuidad entre el artista y su obra. Mientras vive, la araña sabe que su dispositivo multiplica el alcance de sus ocho manos, y puede comer cada vez que algún incauto se enreda en el entramado.  Pero aunque la trampa esté ligada a su creadora, al morir la arquitecta su construcción no dejará de ser efectiva. Permanecerá inconmovible hasta que atrape algo lo suficientemente grande como para justificar su desaparición del ...

Sistemas de posicionamiento

Según parece, la cosa está en tomar posiciones, igual que en un juego de tablero, y asumir si uno compite desde el centro o desde la periferia. Lo mismo se aplica tanto a los poetas de vanguardia como a las aves migratorias.  Al ornitólogo alemán Wolfgang Wiltshko no le interesaba mucho la poesía, por eso dedicó su vida al estudio de esos otros seres alados, más pequeños y maleables. Cada mañana se preguntaba, como si fuese lo único importante, cómo hacían para orientarse los pájaros durante sus períodos migratorios. Después de numerosas investigaciones, contando una interminable lista de disecciones, llegó a la conclusión de que ciertos pajarracos vienen dotados de cristales de magnetita en sus cerebros, lo que les proporciona una suerte de brújula natural, la capacidad de seguir el curso de campos magnéticos. La Academia de Ornitología aplaudió este descubrimiento y hoy por hoy Wiltshko se vanagloria de haber visto su rostro regordete dibujado junto al petirrojo europeo ...

Nintendo (O las verdes ideas incoloras)

La ciencia cognitiva nos devuelve al binomio alma-cuerpo. Reciclamos el concepto ;y actualizamos la terminolgía. La mente es el software. El cerebro es hardware. Quizás de puro supersticioso, en un querido sarcófago de cartón, guardo el cadáver verde y brillante de un cartucho de Nintendo. Su morfología no permite descifrar qué clase de espíritu la habitaba. No hay nada en esos senderos dorados que recuerde al plomero italiano de mostacho oscuro que comía hongos para crecer y flores para ser indestructible. Ese cuerpo quieto no se le parece en nada. La vida está del lado del que ve, nunca en la cosa. Quien lea hoy o mañana este acertijo seguramente participe de la misma maravilla.  

Rhythm & Blues

Aquiles y el rey David eran cantores. Es decir, poseían facultades y entrenamiento mnemotécnico. O también, viéndolo de otro modo, eran dueños de un saber rítmico, conscientes de que el ritmo es la memoria de la Naturaleza. Héroes del tiempo de la oralidad primaria, tan conjetural como los dinosaurios, se hicieron eco, ritmo espacial, reverberancia. El dinosaurio me mira. Su cara de fósil mineral se tuerce en una mueca de desprecio. –¿Conjetural? Me esfuerzo en reconstruir una imagen poética de la era Mezozoica, cosa que el falso reptil interpreta como una absoluta falta de fe. –A las pruebas científicas me remito. Y yo, hablando de David y Aquiles para un muñeco de piedra con forma de dragón, intento abarcar el sentido rítmico de la transmisión. La molécula como un compás. Me refiero a los patrones, quiero decir, a los jefes. El dinosaurio, aunque es pura mandíbula, no entiende de oralidad. Y el dinosaurio está ahí. Todavía.

El secreto del pájaro-momia

Entré al Museo Argentino de Ciencias Naturales con mi hijo y mi viejo y fue como si viviese en tiempos paralelos y sincronizados todas mis visitas a todos los museos. Me abstraía por momentos en las relaciones padre-abuelo-hijo-padre que se enredaban como estopa, como maraña de lazos que a veces saltan de un tiempo a otro, de un personaje a otro, necesariamente arbitrarios, inexorablemente repetitivos. Nos movíamos de una sala a otra rodando como cardo ruso, atentos a lo que cada escena inmóvil nos despertaba.  Pero, si se trataba de lazos y oblicuidades, lo mejor nos esperaba en la sala de Aves. Ahí puede verse, desde 2010, una serie de vitrinas con aves embalsamadas en una representación de su hábitat natural. Contra un fondo fotográfico que nos mete en el paisaje, se superponen ramas y hojas, piedras y arroyos ficticios. Y escondidos entre estos objetos, los coloridos pájaros-momia miran atentos lo que sucede más allá de los vidrios que los separan de nuestra dimensión. Deb...