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Mostrando las entradas etiquetadas como Rojo Estambul

Nunca sabrás del todo

No tener ni la más mínima certeza es, quizás, la fuerza motora del multiverso. Lo que no se sabe, se inventa, se imagina, se esculpe y se pone en marcha eso que seguramente produjo disparates tales como los microorganismos unicelulares o los Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Cuesta adentrarse, la inseguridad es territorio salvaje. Cuesta despojarse de decilitros de información pegajosa, de singularidades densas. Aunque basta con cerrar y abrir los ojos, lavarse bien las orejas y atender la música, esa incertidumbre plena de goce. VIGESIMA PRIMERA PALABRA J. C. Bustriazo Ortiz (2008) / Rojo Estambul ( música ) Cómo será la cola de una bruja? Azafranada, viola, miel, canela, color durazna, de damasca prieta, poema escarlata, ciclamor de luna? Color de espiga, leche, tuna, hoguera, o de ostra de oro, de sirena intensa? Cómo será la Cola de la Bruja? Yo me pregunto, pobre Juanca. Nunca sabrás del todo porque te es tiniebla!

Quo Vadis?

Rojo Estambul (ver) Estambul es convergencia. No es fusión, no es crisol ni mezcla. No se ha amasado ahí la cocina de la cultura como tampoco surgió de La Ciudad un producto final, perfecto, universal. Nada de eso. Estambul no es un camino y no es estrictamente un lugar. Estambul es una dirección, un rumbo, una tendencia. Hacia allí concurren delgadísimas líneas imaginarias que nos conducen y atraen constantemente. Son fuerzas de Newton, sensiblemente fuertes, que nos arrojan hacia un punto inexacto del mundo aunque en dirección precisa. Son flechas de niebla, al parecer borrosas, dispersas, pero su certeza es tanta que no hay quien salga ileso de su alcance. Tensa el arco, cruje una bordona colorada y cientos de saetas invisibles ya impactaron. Abre el diafragma, ronca un pulmón rojo y la máquina se mueve imperceptible y constante hacia su centro. Las canciones ya habían comenzado a moverse antes de verme entrar, como un alfombrado viviente que va deslizándose bajo mis pi...