Ir al contenido principal

Entradas

El tesoro vedado

Termina el penúltimo capítulo de Una serie de eventos desafortunados y Jeremías tiembla. Con apenas siete años, está experimentando una forma de la ansiedad a la que Netflix lo somete con absoluta malicia. Su mundo se vuelve insípido y soso. Se le ven las costillas y el hambre le transparenta la piel. Pero no quiere comer hasta no saciar el otro hambre: el de la cucharada de azúcar mágica que sale de la pantalla.  Termina el último capítulo de la serie y los protagonistas cuelgan de un barranco. Jeremías contiene el temblor y estalla en llanto. ¡Cómo puede terminar así! Lo veo retorcerse como el insecto inconforme en que lo han convertido. Tendrá que esperar un año para saber si caen o no caen. Le han confiscado, con total perversidad, el tesoro del relato.  ¡Netflix, me cago en tus muertos!  Jeremías y yo tenemos un plan. Lemony Snicket (Daniel Handler) ya escribió esta historia y se puede leer completa. El spoiler es a la Industria lo que el trueque es al...

Tablas Reales

(Backgammon)   Se le llama fase de contacto al período en el que nuestras fichas todavía se desplazan en territorio rival. Se exponen a ser capturadas, por eso se mueven con cuidado aunque sin pánico. Avanzan con saltos precisos y se protegen, como los griegos, en la espalda del compañero. Una partida de Backgammon consta de un segundo momento, que es la fase de carrera, en la que la adrenalina inyecta en cada una de las fichas la desesperación por llegar más rápido al territorio propio y salir del tablero. En esta fase ya no hay contacto con el rival. Las fichas huyen despavoridas, mirando de reojo la carrera del contrario, presas de la envidia. Es cierto que el juego requiere de ambas fases. La segunda es la del recuento, necesaria para no olvidar que se trata de un juego, y en la que las fuerzas del azar acabarán dictando quién se queda con la victoria. Pero es en la primera donde se produce el verdadero enfrentamiento, donde la astucia vale tanto o más que la suert...

Dos piedras de futura mirada

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,  ella pondrá dos piedras de futura mirada  y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan  en la carne talada. Miguel Hernández Será que no hay libertad posible sin despedazarse primero. Nuestros brazos y piernas, digo, sean quizás también cadenas. O incluso aquél impulso libertario de Edipo, de arrancarse los ojos, no hace más que reafirmar que es necesario desmembrarse para ser libre. Ahora, confiemos, como el poeta, en el buen ojo de una mujer en tetas que pondrá cada cosa en su lugar cuando ya todo esté perdido.

Telarañas

Trampa perfecta, la telaraña es a la vez tela y araña, es artefacto y artífice. La palabra es, también, única en su clase, porque no existen en español términos como *mordidalobo o *venenovívora , ni siquiera en el terreno mítico, donde podríamos tener *cantosirena o, mejor aún, *laberintoro . El lenguaje se reserva, cada tanto, el derecho de generar una palabra excepcional que sea capaz de escenificar un microcosmos.  La tejedora diseña su mandala indistinguible de ella misma, quizás consciente de que está representando el macrocosmos como una continuidad entre el artista y su obra. Mientras vive, la araña sabe que su dispositivo multiplica el alcance de sus ocho manos, y puede comer cada vez que algún incauto se enreda en el entramado.  Pero aunque la trampa esté ligada a su creadora, al morir la arquitecta su construcción no dejará de ser efectiva. Permanecerá inconmovible hasta que atrape algo lo suficientemente grande como para justificar su desaparición del ...

En otro orden de cosas

También están aquellos a quienes alegran las novedades anacrónicas. Parecen moverse en reductos periféricos, valorando de pronto la emergencia de un objeto que, por pequeño que sea, recupera el encanto de la letra impresa y de la imagen que ocupa un lugar en el espacio. Algo que se toca, que se guarda, que se atesora intruso en la biblioteca.   En Otro Orden de Cosas orienta sus brújulas hacia esas manos que todavía se emocionan al abrir una caja. En su interior habitan imágenes y palabras sin sujeción que, desordenadas pero no caóticas, se reúnen al abrigo sustancial de un cuerpo. Igual que un cofre o un pequeño cajón, como decía Bachelard, pertenece al dominio de los objetos que se abren. Y la única llave es la mirada del lector que penetra en su intimidad para aventurar un sentido nuevo, un orden lúdico y fugaz que conceda a las cosas la sustancia efímera del goce.  www.facebook.com/enotroordendecosas  

Sistemas de posicionamiento

Según parece, la cosa está en tomar posiciones, igual que en un juego de tablero, y asumir si uno compite desde el centro o desde la periferia. Lo mismo se aplica tanto a los poetas de vanguardia como a las aves migratorias.  Al ornitólogo alemán Wolfgang Wiltshko no le interesaba mucho la poesía, por eso dedicó su vida al estudio de esos otros seres alados, más pequeños y maleables. Cada mañana se preguntaba, como si fuese lo único importante, cómo hacían para orientarse los pájaros durante sus períodos migratorios. Después de numerosas investigaciones, contando una interminable lista de disecciones, llegó a la conclusión de que ciertos pajarracos vienen dotados de cristales de magnetita en sus cerebros, lo que les proporciona una suerte de brújula natural, la capacidad de seguir el curso de campos magnéticos. La Academia de Ornitología aplaudió este descubrimiento y hoy por hoy Wiltshko se vanagloria de haber visto su rostro regordete dibujado junto al petirrojo europeo ...

Nintendo (O las verdes ideas incoloras)

La ciencia cognitiva nos devuelve al binomio alma-cuerpo. Reciclamos el concepto ;y actualizamos la terminolgía. La mente es el software. El cerebro es hardware. Quizás de puro supersticioso, en un querido sarcófago de cartón, guardo el cadáver verde y brillante de un cartucho de Nintendo. Su morfología no permite descifrar qué clase de espíritu la habitaba. No hay nada en esos senderos dorados que recuerde al plomero italiano de mostacho oscuro que comía hongos para crecer y flores para ser indestructible. Ese cuerpo quieto no se le parece en nada. La vida está del lado del que ve, nunca en la cosa. Quien lea hoy o mañana este acertijo seguramente participe de la misma maravilla.