Ir al contenido principal

Que no vivamos como esclavos


La palabra crisis siempre está de moda. Le llamamos crisis a muchas cosas. La propia coyuntura se vive, con frecuencia, como un estado crítico. Entre los miles de hermosos vocablos que heredamos de los griegos, el concepto de crisis viene cargado de significado: separar, discernir. La misma raíz la encontramos en crítica o criterio. Y entendemos entonces que la crisis nos empuja a tomar decisiones.

Personalmente, me gusta el maridaje que esta palabra encuentra en otra de origen helénico: epifanía, la manifestación, que vuelve evidente lo que permanecía invisible.

Muchas veces, lo que llamamos crisis no hace sino dar luz sobre las cosas que no alcanzábamos a ver. Eso que se nos muestra es lo que nos da una pista para tomar la decisión acertada.

“Que no vivamos como esclavos” (2013) es un documental de Yannis Youlountas que retrata la situación política, social y económica que atraviesa Grecia. Filmado en forma independiente, autofinanciado y difundido a través de redes sociales, la película rápidamente llevó las imágenes de la crisis a todo el mundo.

Youlountas, que trabaja enseñando filosofía en Francia, encontró entre los griegos valiosísimas respuestas a la crisis financiera, en su mayoría desconocidas fuera del país. Incluyen tiendas de intercambio de productos y bienes (trueque), la germinación de una forma creativa de reciprocidad entre productores y consumidores, sectores autónomos donde se desarrollan nuevas formas de aprendizaje, pensamiento y arte. Y sobre todo, la idea de que la verdadera democracia implica hacerse cargo de los propios problemas sin intermediarios, ofreciendo una salida alternativa a esa oscura y renovada forma de esclavitud que impone el sistema financiero internacional.

 Se puede ver acá:


 

Entradas populares de este blog

Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

FEA es comunidad

Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar y no sólo su presencia muda y temerosa. Spinoza. Que la artesanalidad involucra el contacto, ya lo sabemos. El contacto, digo, y pienso en el vínculo con lo material, en la costura como vínculo, en las tintas, los perfumes, las texturas, los pliegues. Que hagamos libros artesanales nos pone en contacto , habilita puentes, vasos comunicantes, ensambles, nodos, sinapsis. Nos conecta con los objetos que producimos, con las personas que participan del proceso, con los proyectos que cohabitan el multiverso editorial. Hay conexión: somos en red. Es, quizás, en ese sentido, que podemos disociar la idea individualista snob de hacer libros en mi tiempo libre, de la intensidad con la que nos conmovemos hacia estos espacios de conexión verdadera: de contacto, de material, de comunidad.  Experimentamos algo de eso en la FEA, evento al que nos referimos no con siglas sino con un adjetivo que es ...