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Siete por tres

La edición de Minotauro de La Naranja Mecánica (6ta ed., 2010) incluye una introducción firmada por el propio autor en noviembre de 1986. La nota consiste en una brevísima monografía de estilo confesional, donde el autor (que ahora respeto más) nos revela con toda sinceridad que su novela apesta. Como paratexto lo veo inmejorable:
...Es altamente probable que sobreviva, mientras que otras obras mías que valoro más muerden el polvo...
Después de lamentarse por el deber de continuar publicándola, relata sus desencuentros con el editor norteamericano y las dificultades de interpretación, por la exclusión del capítulo veintiuno en el que el antihéroe completaría su pathos heroico.
Me pregunto: ¿Qué hay de lícito en esa intromisión? ¿Qué clase de poder puede tener un autor sobre lo escrito? El mismo hecho de tener que escribir esa introducción, en la que hasta parece disculparse por el uso del lenguaje nadsat, nos da el pie para desautorizarlo. 
Ya nada tiene que ver Anthony Burgess con su fruta autómata. Nada que hacer. Nada que decir.
Por eso es más valioso, porque pone de manifiesto la imposibilidad de la coherencia.

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Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

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La falla es la obra. En el tempes- tuoso mar de causas y azahares una catás- trofe o quizás una casualidad hizo fallar lo inerte por un buen rato. 🐜 . ❇ (De la biblia de los bichos. Escrita en sangre de hormigas) ❇ . ❇ (Podria ser la versión final de una obra, pero no. Nunca hay tal cosa.)❇