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Noche moebiana

Murakami / After Dark

Damos la bienvenida al ojo. Al punto voyeurista que sobrevuela y socava, intangible como un espectro, todo el hormiguero que ha construido Murakami para nosotros. Pasadas las horas del día, empieza el incierto paseo nocturno. Mari traza un arco desde el pie de la noche hasta el amanecer, confundiendo de la mejor manera los lados de la cinta. La oscuridad abre este camino, o mejor: deja caber las posibilidades. Estar de un lado o del otro (de la habitación, de la pantalla, del relato, del ojo observador) ya no depende de nosotros ni de ella, sino de una voluntad caprichosa y sin nombre. Obedeciendo a sus designios es que entramos y salimos del texto con la sensación de que ha pasado nada y muchas cosas, y el presentimiento de que tal vez sea posible aparecer de pronto en otro lado. Tal vez no haya sino lados posibles enredandose entre sí como la cinta en el pasacaset de mi auto.

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Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

La falla es la obra

La falla es la obra. En el tempes- tuoso mar de causas y azahares una catás- trofe o quizás una casualidad hizo fallar lo inerte por un buen rato. 🐜 . ❇ (De la biblia de los bichos. Escrita en sangre de hormigas) ❇ . ❇ (Podria ser la versión final de una obra, pero no. Nunca hay tal cosa.)❇