Ir al contenido principal

Bebe el sol que huele a duende

Algunas confusiones folklóricas hacen nacer mitos híbridos. Eso que la literatura oral tiene de inobjetable, los nombres de los héroes, la pinta de los monstruos. En este caso un gran sombrero amarillo, como lo describen relatos guaraníes. Pero desde cuándo está este monstruo del verano y la siesta! Su sustancia no es comparable a la del duende celta, nórdico, ario que se propuso ser todos los duendes. Es más parecido al sátiro de la mitología griega. Sin embargo, a mí se me hace un vampiro invertido: su territorio es al pleno rayo del sol y su trabajo implica no la muerte sino la gestación de una vida no deseada. 

María Va
Antonio Tarragó Ros (1977)

Mirar rasgado, patitas chuecas, María va,
pisando penas, la arena ardiente, María va,
calcina el monte un sol de fuego, María va,
temor Pombero, palmar estero, María va.

Quiso la siesta ponerle un niño a su soledad,
de trigo y luna y de su mano María va,
por el tabacal, tu paso, María va,
y se bebe el sol que huele a duende, María va.

Andando el verano de sol y chicharra,
a flores del monte, María, olía tu pueblo
un tren perezoso, resuello y resuello
a calle regada, María, olía tu pueblo
a pura inocencia de niño pueblero,
a calle regada, a flores del monte, María, olía tu pueblo.

Entradas populares de este blog

Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

La falla es la obra

La falla es la obra. En el tempes- tuoso mar de causas y azahares una catás- trofe o quizás una casualidad hizo fallar lo inerte por un buen rato. 🐜 . ❇ (De la biblia de los bichos. Escrita en sangre de hormigas) ❇ . ❇ (Podria ser la versión final de una obra, pero no. Nunca hay tal cosa.)❇