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El camino sigue y sigue

Textos en los que hay una cartografía indispensable que convoca una y otra vez a repasar el recorrido. A anticipar lo que tiene escrito el futuro para nosotros y vivirlo con la idéntica excitación con que se busca un tesoro. Me sustraigo a la línea, al punto de tinta china, al índice y la nomenclatura, a la advertencia, al geograma. El mapa es espacio literario y estructura temporal donde todo sucedió y sucederá cada vez que mi ojo se amolde a sus sinuosidades planas.

Alejandra sostuvo su ejemplar de La Comunidad del Anillo con las dos manos, abierto por la contratapa. Me preguntó cómo era posible que yo no tuviera un mapa. Sin la menor delicadeza, pero con indudable ritualidad, arrancó el mapa que estaba pegado al libro y lo puso en mis manos. Ella sabía que no era un producto de imprenta lo que me estaba confiando, sino la geografía misma de la Tierra Media.

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Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

La falla es la obra

La falla es la obra. En el tempes- tuoso mar de causas y azahares una catás- trofe o quizás una casualidad hizo fallar lo inerte por un buen rato. 🐜 . ❇ (De la biblia de los bichos. Escrita en sangre de hormigas) ❇ . ❇ (Podria ser la versión final de una obra, pero no. Nunca hay tal cosa.)❇