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Salto al abismo

Kafka / Un mensaje imperial
Nuestro amigo y devenido insecto, con cuyas reencarnaciones cruzo siempre unas palabras en la cocina antes de rociarlas de Raid, ha dejado especialmente para mí, el más miserable de sus súbditos, un texto tan sucinto como inmenso. Su brevedad es semejante a la de un agujero de gusano, un punto en el espacio, una falla a través de la cual se unen distancias impensables.
En un único párrafo, al cual accedemos con la desconfianza que nos es habitual, resume lo que nos ha costado más de treinta siglos de literatura entender. Similar a lo que Barthes señala como quiebre de la comunicación (seguramente con otras palabras, un tanto más francesas, quizás). Justamente, la literatura arranca allí, en ese mensaje de ese emperador agónico, cuyo receptáculo y a la vez “canal” jackobsoniano tiene enormes dificultades no sólo para transmitirlo, sino para llegar incluso hasta los oidos distraidos de ese lector solitario y sombrío “que ha huido a la más distante lejanía”. Ese mensaje que nunca llega, es sin embargo imaginable, cuando uno se sienta junto a su ventana al caer la noche.
¿Qué nuevo Emperador moribundo imaginará que yo estaré al otro lado del mundo soñando que a través de la escoria de las capitales llegará hasta mi puerta un Mensajero cansado, con la lengua seca de sed, repitiendo en su memoria cuanta palabra le haya soplado al oído afortunado, con su último aliento, aquél Emperador ya inexistente?

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Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

FEA es comunidad

Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar y no sólo su presencia muda y temerosa. Spinoza. Que la artesanalidad involucra el contacto, ya lo sabemos. El contacto, digo, y pienso en el vínculo con lo material, en la costura como vínculo, en las tintas, los perfumes, las texturas, los pliegues. Que hagamos libros artesanales nos pone en contacto , habilita puentes, vasos comunicantes, ensambles, nodos, sinapsis. Nos conecta con los objetos que producimos, con las personas que participan del proceso, con los proyectos que cohabitan el multiverso editorial. Hay conexión: somos en red. Es, quizás, en ese sentido, que podemos disociar la idea individualista snob de hacer libros en mi tiempo libre, de la intensidad con la que nos conmovemos hacia estos espacios de conexión verdadera: de contacto, de material, de comunidad.  Experimentamos algo de eso en la FEA, evento al que nos referimos no con siglas sino con un adjetivo que es ...