Ir al contenido principal

Memoria de los átomos finitos

U olvido de los átomos finitos

El día que Heráclito se bañó por segunda vez en el mismo río (mil y un años después de haber acuñado su célebre frase) sintió una necesidad irrefrenable de dejar por escrito su experiencia a fin de que mil y un años más tarde, al bañarse por tercera vez en ese río idéntico, la sorpresa no lo asaltara tan abruptamente y pudiera así por primera vez disfrutar de un baño plácido.
La urgencia con la que corrió a buscar una piedra lisa sobre la cual inscribir su descubrimiento le hizo olvidar todo pudor y todo frío, y salió desnudo corriendo por todo el bosque hasta que encontró una espléndida superficie en piedra caliza. Tomó una punta de lanza y escribió "Pitágoras tenía razón".
Del otro lado del mundo, aunque en un tiempo impreciso, un Zoroastro pulcro y perfumado fumaba por enésima vez el mismo incienso y sonreía cínicamente como si entendiera todo.
Tiempo después, o una eternidad antes, Heráclito bajaba otra vez al río para defecar en sus infinitas aguas. Él también sonrió entonces y le dijo a sus heces: "Cuando hayan dado una vuelta completa al tiempo y al espacio llevadas por esta misma corriente, busquen a ese que se baña plácidamente y háganle saber que se equivoca."

Publicada en el número III del Heraldo de Tabarís, Dic 2009

Entradas populares de este blog

Guerra Mundial Z: la victoria del plan B

Nada de invasiones alienígenas, ni metáforas de la sociedad de consumo, ni alguna otra elaborada diacronía sobre la caída de la civilización. Hagamos una película donde los zombis sean zombis, sin vueltas. Guerra Mundial Z gana cuando hace convivir dos fórmulas que parecen opuestas, pero que se complementan muy bien: 1) Menos es más. (El argumento) Sacando una o dos escenas, en las que para que el relato continúe es necesario darle forma de explicación, la película no se detiene en buscarle la vuelta al asunto de los zombis, ni desde las conspiraciones, ni desde un probable génesis científico. Tampoco se narra poniendo el foco en la supervivencia, cosa que ya hemos visto en otros ejemplares del género. Simplemente se apoya en el saber colectivo acerca de estas criaturas y elabora una interminable sucesión de giros, basados en una misma estructura: el plan A no funciona. Desde esa premisa, el relato podría ser infinito. Voy a intentar explicarlo muy brevemente y sin spoilers. Ha...

Un principio

Aristóteles creyó que había plantas e insectos que se generaban espontáneamente a partir de la materia descompuesta. Así se explicaba el origen de ciertas alimañas que, al parecer, surgían gracias a la interacción de fuerzas capaces de dar vida a la materia inerte, ponele. La cosa estaba, por así decir, en la potencialidad. Y a esta fuerza la llamó entelequia, porque le gustaba ponerle nombre a las cosas, sobre todo a las que no tenían nombre.  Ante todo, el rigor científico:  el ser contiene  en sí mismo  todo su universo .

Diario #3 - La cisterna y el manantial

La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...