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Como si nada

Sternberg / Cuentos Glaciales Parece un mundo (o mejor, trescientos mundos) concebidos por una burocracia siniestra de resonancias kafkianas. La arquitectura implacable me confronta con el espejo que no quiero ver: absurda la supervivencia, absurda la muerte. Queda en mí, lector prevenido (aunque muy a mi pesar), asistir a este quiebre, al giro propio del microrrelato que debe asemejarse más al tiro por la culata que al impacto preciso de un francotirador. Y digo “debe” porque así me lo exige Sternberg, en cada golpe de punto final, luego de una escueta sucesión de oraciones, provoca la mueca inevitable del accidente. Es que, en presencia de un espejo glacial, todo reflejo parece herirnos de hielo.

Mujer poliédrica

El la conferencia del 29 de marzo del 83 dada a estudiantes de la Columbio University de Nueva York (texto que en algunas ediciones aparece como nota preliminar), Italo Calvino explica un poco la génesis de Las Ciudades Invisibles. Se refiere a un modo de escribir que lo pone a él, como escritor, a la par del aventurero que toma nota de sus viajes. Apila carpetas con hojas más o menos ordenadas según se ajusten a la etiqueta del lomo. Se parece a una definición forzadamente etimológica de la palabra "leer", asociada a raíces indoeuropeas relacionadas con la cosecha: leer es cosechar. Nuestro viajero va guardando apuntes como si fueran bayas o especias y, al hacer un alto, cuando el frasco o la canasta están saciados, es el momento de ver para qué sirve todo eso. Qué clase de medicina o alimento se obtendrá de tales ingredientes.  Ni por casualidad ni por capricho, Las Ciudades Invisibles encuentran este principio literario. Es que son elementos de catálogo, de boticario...

Conjunción adversativa

La mitad como si hubiera un todo. Lo que sabemos es sencillamente sinecdótico, y entorno a eso fingimos competencias, dibujamos totalidades verosímiles. Una modalidad astronómica (por qué no), a partir de la cual nos es dado inventar constelaciones significativas a modo de integridades. En cambio, lo literario nos invita a perdernos nuevamente en partículas, a limitarnos infinitamente a la metonimia. De ahí, la red de trizas de la que nace un relato. De hebras cósmicas que no devienen árbol sino que son toda la vegetalidad posible.  Hay que abismarse a ser molécula, y no es tarea fácil.  Media sonrisa Mariano Fernández (2002) Escuchar Media sonrisa al llanto y un cigarro de armar se dobla hasta el cansancio de pelear por pelear Media sonrisa afuera pero el pecho se parte y en cada paso en falso te dan ganas de estar más lejos… Te acostumbraste al cuento de arañar la pared Sangrando hasta los codos por un poco de paz Penando hasta vagar con esos ojos dormidos ...

Papeles como roles

Bergara / Papeles (Reseña para Leedor.com )  Otra maquinaria se despliega, más subrepticia, tan amenazante como la de Kafka. Es que los personajes de “Papeles” interpretan roles como piezas ínfimas (hasta inútiles) de una ingeniería perversa que es la Comunicación, esa flecha artificial que pretende unir dos o más otredades. Las cuatro secciones de este libro me sugieren, convenciéndome por momentos como por arte de mafia, de que soy también una parte de algo incompleto. Como en el cuento “Un escritor”, donde el que dejó la carrera le diría a esa Ximena de la equis inicial: “es porque sos una pieza sola, no es que te falten piezas, te falta todo el rompecabezas y yo tengo otro dibujo y ya me lo armé”.  Hacemos –hago– lo mismo con “Papeles”: es una pieza o son algunas piezas de otro rompecabezas increado que puedo hacer encajar por la fuerza en mi dibujo, no sin disfrutarlo como se goza a veces cierta violencia.  El mensaje funciona no como una revelación si...

A medio camino del equinoccio

Lo que nunca supo Phil Connors fue que cada mañana la marmota despertaba en su mismo día loopeado. Porque lejos de tener la habilidad de pronosticar el fin del invierno, el animalejo tenía el poder de plegar el tiempo y el espacio de modo de hacerlo caber en su madriguera. Todo lo que quería era que nunca terminara su hibernación, quedar replegada en su escondrijo hasta que Dios se aburra y se muera, o hasta que los animales aprendan lo que es el suicidio. Pero cada vez que asomaba su hocico, la mínima anticipación de su sombra la obligaba a ejercer la cronomancia.  Ha llegado a mis oídos la versión de todo se trata de múltiples marmotas asomándose para ver si les fue posible devenir Nada. Pero en su corazoncito de roedor, cada una sabe que al intentarlo se desdoblan, y que en eso consiste la expansión del universo. Groundhog day, Harold Ramis, 1993

Desterritorialización

El verso, como organización espacial de las unidades de un poema, es un dispositivo geográfico-auditivo (o no lo es ni de lejos). No es un paratexto. No figura como tal en ninguna taxonomía de marcos del texto. Sin embargo, lo que esta disposición puede lograr con un texto cualquiera merece, al menos, una interpretación lúdica (para esto me hubiera convenido escribir en ingles y valerme de las ambigüedades de los términos play y game ).  Leer Deleuze-Guattari en clave de poesía. Representarlos en verso no es sino otra forma de desterritorializarlos. Un tallerismo, se diría, un entretenimiento estéril. Pero el sexo no se trata de otra cosa. Saltar  de un círculo a otro,  desplazar siempre la escena,  representarla en otra parte,  es la operación histérica  del tramposo como sujeto que responde  a la operación paranoica del déspota  instalado en su centro  de significancia  (Gilles Deleuze y Félix Guattari,...

El continuo leporino

Aira / La liebre Solo resta esperar misceláneas liebres superpuestas. Como para el políglota y naturalista Clarke, lo leporino será lo bífido, lo geminado, lo repetido. Dos reflejos enfrentados bastan para lo múltiple y así se enjendran, rizomáticas, la Aventura y la Historia. El paisaje también es signo y, parafraseando al cacique voroga, su garantía no está en su referencia a un sentido sino en el lugar que ocupa en una red. Y así cada pampa, como cada indio y cada liebre, son inmunes al rayo X de la metáfora y libres de cambiar en reduplicación continua hacia el vórtice invertido del que salieron: un horizonte legible que nos atrae irremediablemente a producir lecturas.