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Inerte

Y si no abro los ojos es por miedo a que sea verdad. A que toda esa legión de demonios y vampiros realmente esté ahí, rodeando mi cara como un abanico de lanzas. Pero no me duermo porque sé que están también del otro lado del sueño y trasponer ese líquido umbral que separa la noche del día sería entrar en su territorio. Por eso me quedo quieto y sostengo con más fuerza las frazadas que cubren mi boca, dejando siempre la nariz afuera para no ahogarme. Porque ahogarme también sería correr el riesgo de caer en sus garras y tenazas.
No voy a moverme. No me llames. No voy a moverme. Apenas si juego con la esperanza de que el día los calcine. Que al salir el sol una potencia ultravioleta acabe con todos ellos y uno por uno revienten en polvo y sombra. Solo espero no sentir sus partículas cayendo sobre la piel de mi cara. Sus finísimas partículas –polvo de polvo– que al estallar volaron atraídas por la ley de gravedad hasta tintinear imperceptiblemente sobre mis poros, hacia mis poros.
Quizás los ácaros que habitan en mi piel ya no se alimenten de mí cuando un gusano venga a devorarlos. Quizás también sean bestias imaginarias. Pero no voy a moverme. No me necesites, porque no estaré.

JPC

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La cisterna contiene, el manantial rebosa. William Blake Hubo un tiempo (creo que muy breve) en el que muchas y muchos de quienes nos dedicamos a escribir incursionamos en la autopublicación digital. Los blogs ofrecían un espacio sin intermediarios, de una escritura fresca y periódica. Cada quien elegía cuánto tiempo dedicarle a la composición del blog, a la edición propiamente dicha. Conocí sitios lindos de navegar, algunos más estructurados que otros, algunos mejor organizados que otros. Algunos imitaban revistas, otros improvisaban blocks de notas. Hubo blogs caóticos en los que a veces estaba bueno perderse y también blogs minimalistas realmente muy bellos. Las redes sociales, que fueron condicionando de alguna manera nuestro modo de relacionarnos con los contenidos, finalmente reemplazaron estos dispositivos de lectura por algo que llamaron micro-blogging. Los mediatizaron, por así decirlo, cumpliendo así con su único objetivo.  No pretendo hacer de esto una especie de elegía ...

Un principio

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