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Payasada

Y es un poco de historia repetida, que venga a decirse que yo (por estos dichos o por otros, siempre y cuando no aparezca el verdadero culpable ante ese tribunal absurdo) no reparo en basuras como esa que ahora se oye de que yo ando repitiendo los gags y que interrumpo el show en momentos diferentes para tratar de confundir al público a fin de que no se den cuenta de que una misma historia, más o menos renovada, ha sido representada una y otra vez desde el principio de los tiempos. ¿Es que no han visto aún que dos circos son iguales así estén en Lujan o en Camboya, y que el rojo es el rojo y el blanco es el blanco? Por mí pueden todos morirse literalmente de una última carcajada que les haga escupir su hipócrita y biliar sonrisa. Llevo una calavera con nariz esférica. Caigo de un cubo de madera y me golpeo la cabeza sin pelo con el manubrio de la bicicleta que al sonar una bocina hace que se desajusten los tiradores que sostienen mis pantalones sobre un par de zapatos exageradamente...

Escribir según

La escritura se sostiene de las voces de los otros, de los que dijeron y escribieron antes. Cada escritor teje sobre tejido, borda sobre bordado, porque es ante todo un lector pero también es él mismo una trama. Y uno se sorprende y se conmueve al encontrar cosas como esta: Eduardo Berti rescatando en su blog reflexiones de escritores como Lispector, Barnes, Butler, Kraus, Ribeyro, Witman, Joubert, Adorno acerca del acto de escribir. Placer que se lee una y otra vez (enlace)

Provócame

Nin / La mujer en las dunas El relato también se sostiene en la falta. En esta pieza de sus Pajaritos, el insomne tiene dos experiencias extraordinarias durante su incorregible excitación. Por un lado, es testigo del goce ajeno (la nariz contra el vidrio); y por el otro, conoce la deliciosa aparición de esta mujer casi surgida de su ferviente imaginario. Es con ella con quien el relato se convierte en la fuerza opositora necesaria para la satisfacción sexual o literaria. Es la otra. Que a su vez narra una nueva historia en la que vida y muerte copulan. Publicado en La Comunidad Inconfesable Nº 17 (Enlace)

No me exilies de tu boca

Una de esas muestras de un género inmortal, que trasciende las fronteras y las modas. Saltando una generación, el tango nos vuelve a dar autores que saben del género y lo actualizan sin que pierda identidad. Porque responde a una búsqueda universal, alojada en el mismo rincón del hombre que no ha cambiado en ciento treinta años ni va a cambiar. Por eso resuenan mitos isótonos y sagas eternas. Si chicanear es proceder con artimaña, forzando las formalidades, he aquí un abuso de formalidad que me encanta: Juguete Rabioso (escuchar) Acho Estol (La Chicana) Veterano del insomnio, soy un viejo prematuro. Se me cansan las palabras no es una forma de hablar. Tengo una viola italiana, cuando hay hambre no hay pan duro. El Mario me la endereza pero se vuelve a doblar. Para garpar el casorio y el anillo vendí el coche. Inocente adolescente rematé mi libertad. Soy un yonqui de la tele sin volumen a la noche, como pa no molestarla, aunque ella ya...

La lanza de mi silbido

Si como solía escuchársele a Borges, cada escritor elige sus antecedentes literarios, podríamos inferir que cada lector busca eco entre las voces de miles de autores hasta dar con la que es de su elección, aquella de la cual se siente heredero. Con canciones como esta me pasa algo similar pero invertido. Es quizás su letra la que busca eco en mi, la que va de oreja en oreja hasta caber en la forma de la mía como si estuviésemos hechos para ser complementarios. Me voy quedando (escuchar) Cuchi Leguizamón Me voy quedando ciego la luz titila en mis huesos, sólo la noche derrama su esperanza en el silencio, dorado, herido por lunas que pasan cantando. Me voy quedando solo lejos del cielo y el tiempo, entre huellas desoladas sin mujeres y sin perros que huelen los rastros por donde transitan los sueños. Estribillo A veces no sé quien soy, la lanza de mi silbido va alborotando recuerdos desenredando caminos, mientras mi risa cae en el abismo. Me voy quedando h...

A una nariz pegado

Süskind / El Perfume Una perfecta apología del monstruo (como mostración, señalación y extracto al mismo tiempo) se construye apelando al deseo intrínseco y visceral que nos habita. La obsesión de Grenouille se nos hace genuina y también la anhelamos. El procedimiento de Süskind es exquisito y simple como un buen perfume, ya que todo en el relato huele porque todo en el mundo huele. Y si todo lo que hay en el mundo es efímero y muere, también los olores. Entonces la ansiedad de este monstruo ya no nos parece pecado si lo que busca infatigablemente es la supervivencia del mundo sensible.

Otherness (con urgencia)

La O siempre está ahí, molestando como un orificio hueco, como un anillo anular, un círculo redondo. Es la de otro, la de oblicuo, la de orgasmo y la de orto (que es otro al revés). Y así la vemos, orondamente invisible, como el agujero de ozono. La O es el ombligo de Eva y el asterisco de Adán. No hay razón para temerle: sus cosquillas remueven tus vasos sanguíneos y despejan la equis de tus lindos cromosomas. Salvemosla del olvido, del oprobio, del otorrino. La hunden los Ellos, los Elefantes verdes, los Empleados públicos. La O está abierta y esperanzada. Desea que vayas a insolentarte, a faltarle el respeto amorosamente, a darte confianza. Sábados y Domingos de Agosto. Más información en Abre Club de Arte .